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EL
SÁNCHEZ PIZJUAN UN GRAN ESTADIO
Posiblemente
muchos aficionados sevillistas desconocen que el propósito
de hacer un gran estadio para el Sevilla nace en 1937, aún
en plena contienda civil Sánchez Pizjuan llega a un acuerdo
con Pablo Armero; el marqués del Nervión al que
diez años antes el Barón de Gracia Real le había
comprado los terrenos para construir el Estadio de Nervión
y compra el Sevilla 42.000 metros cuadrados al lado del estadio
al precio de 9 pesetas el metro cuadrado y con la obligación
de pagarlo en 25 años con un interés anual del 3%.
La directiva del Sevilla suscribe y vende un gran paquete de obligaciones
entre los sevillistas para poder hacer frente a los pagos. Lo
cierto es que por la mente del presidente no solo pasaba la construcción
de un nuevo campo, si no que en el proyecto entraban instalaciones
para otros deportes. La marcha de Sánchez Pizjuan a la
Federación Española aplazó el proyecto. Cuando
Sánchez Pizjuan vuelve a Sevilla en el mes de mayo de 1948,
tras la proclamación como nuevo presidente en la asamblea
en donde es elegido el nuevo presidente habla del proceso de intenciones
de la nueva junta directiva que él iba a comandar.
Consolidar al club entre los primeros de España y proyectar
un nuevo estadio con una capacidad mucho más elevada que
los 18.000 aficionados que cabían en el campo de Nervión.
No obstante pasan seis años más hasta 1954 que vuelve
a surgir-ahora con cierta urgencia-que el nuevo estadio habría
que comenzarlo con cierta premura. En los meses siguientes los
directivos del Sevilla van repetidamente a Madrid para ver in-situ
la remodelación que está realizando el Real Madrid
con su estadio de Chamartín. En el mes de enero del 54,
el Sevilla sacó a concurso el proyecto de construcción
del estadio, que debía presentar las mejores condiciones
de visibilidad dentro del menor coste posible, la acometida de
las obras de forma escalonada en diferentes etapas, un atractivo
diseño exterior, y sobre todo, que tuviese una capacidad
no inferior a 50.000 espectadores. Los premios establecidos por
la entidad sevillista para los aspirantes fueron de cincuenta
mil pesetas para el ganador y treinta mil pesetas para el segundo
mejor proyecto.
Se presentaron siete bosquejos y resultó ganador el de
Manuel Muñoz Monasterio el mismo arquitecto que había
construido el estadio de Chamartín y que curiosamente ese
mismo año en el mes de noviembre pasa a denominarse Santiago
Bernabeu.
El proyecto ganador que iba a hacer realidad el sueño de
Sánchez Pizjuan planteaba una capacidad para 50.200 espectadores
y un coste de 23 millones y medio de pesetas.
El
sueño de Sánchez Pizjuan se vio truncado por su
repentino fallecimiento, pero el vicepresidente Ramón de
Carranza no dio opción a que el sevillismo perdiera la
ilusión de tener el mejor estadio del sur de Europa y aún
con el cuerpo caliente del llorado presidente prometió
que el sueño de Sánchez Pizjuan se cumpliría
al pie de la letra, tal como él lo había pensado.
El 28 de Octubre de 1956 fallece Sánchez Pizjuan y tres
días más tarde Ramón de Carranza y el presidente
provisional Francisco Graciano Brazal encargan a la empresa catalana
Ingar la iniciación del proyecto. Surge un imprevisto y
es que el presupuesto inicial se ve sensiblemente incrementado
debido a los dos años transcurridos. El acuerdo se firma
con un presupuesto de 50 millones de pesetas divididas en dos
créditos que le fueron concedidos al Sevilla gracias a
las buenas gestiones de Carranza y Graciani por la Caja de Ahorro
y el Banco Español de Crédito.
El tema de la adjudicación de las obras fue uno de los
principales obstáculos, ya que en un principio la empresa
Agromán contaba con más posibilidades, pero finalmente
la directiva se inclinó por la citada empresa catalana,
que daba más facilidades en el pago.
A los 35 días de fallecido Sánchez Pizjuan; el 2
de diciembre de 1956 se coloca la primera piedra de lo que sería
el nuevo estadio. Entre las personas que asisten al magno acontecimiento
además de las autoridades civiles, militares y deportivas
hay también un chiquillo que simbólicamente ayuda
a colocar dicha primera piedra, no es otro que Ramón Sánchez-Pizjuan
un sobrino del desaparecido presidente que responde al nombre
de “Chito”. La obra dura 23 meses, desde que se coloca
la primera piedra hasta que el 7 de septiembre de 1958, con el
estadio aún sin terminar totalmente en sus gradas norte
y sur, se inaugura oficialmente. En lo civil con la celebración
de una misa que corre a cargo del capellán del Sevilla
el padre Teruelo. En lo deportivo con el saque de honor que realiza
el marqués de Soto Hermoso, D. Ramón de Carranza
que ejerce de presidente y con la celebración de un encuentro
frente al recién ascendido Real Jaén. Partido que
termina con empate a tres goles, los del equipo de la ciudad del
Santo Reino conseguidos, dos por Arregui y el tercero por Sará.
Los del Sevilla por mediación de Szalay, Oviedo y Diéguez.
Fue un día de fiesta para el Sevillismo que asistió
en masa al que sería su “Bombonera” particular
para los próximos años. Ese día el Sevilla
alinea de salida frente al Real Jaén a: Cardoso, Santín,
Herrera II, Campanal, Ruiz Sosa, Graça, Antoniet, Diéguez,
Pepillo, Arza y Szalay.
Un año antes de su inauguración se había
convocado un concurso público entre los aficionados para
dotar al nuevo estadio de un nombre. Fueron numerosas las propuestas:
Nuevo Campo de Nervión, Gran Estadio, Nuevo Nervión,
etc. Al final se aceptó la propuesta del socio del club
Julio González Cabañas que había remitido
una carta a la prensa local para que el nuevo estadio se bautizase
con el nombre del recordado presidente Ramón Sánchez
Pizjuan. La directiva lo sometió a votación en la
asamblea anual y la propuesta fue aceptada por unanimidad.
Entre
las estampas más bellas que se guardan en el Club hay una
colección de fotos donde los espectadores que asistieron
a los partidos que jugó el Sevilla en la Copa de Europa,
veían detrás de la pequeña grada de fondo
del estadio de Nervión, emergía majestuosamente
las altas gradas de preferencia del nuevo estadio, mientras que
los espectadores que se habían colado en las inacabadas
obras del Sánchez Pizjuan veían como su equipo el
Sevilla jugaba sus partidos de la Copa de Europa, la máxima
competición continental aprovechando que el viejo Nervión
tenía mucho menos altura que el nuevo Sánchez Pizjuan.
El
sueño de Ramón Sánchez Pizjuan se hizo realidad
y la “Bombonera” de Nervión emergió
majestuosamente en un sector de la ciudad que cada día
tomaba más valor. Junto al nuevo estadio al otro lado de
la Avenida de Eduardo Dato, paralelamente a la obra del pizjuan
se levantaban los bloques de pisos de la Diputación. Como
presidente de la Diputación Provincial ejercía en
ese momento el propio presidente de la entidad blanca el marqués
de Soto Hermoso.
Sevilla comenzó a expandirse hacia ese lado de la ciudad
y como prolongación de la Avenida Marqués de Pickman
se construyeron al otro lado del famoso arroyo Tamarguillo barrios
populares como Amate, las Candelarias, los Pajaritos y posteriormente
Madre de Dios, esto motivó que el centro de la ciudad se
desplazara y que la zona donde se había levantado el Sánchez
Pizjuan tomara un valor incalculable.
La inauguración oficial ante el Real Jaén se hace
sin acabarse el estadio en su totalidad. Los goles carecían
de grada alta, aún así la capacidad del nuevo estadio
superaba los sesenta mil espectadores, convirtiéndose con
ello en el tercer estadio de España en cuanto a capacidad.
La gran inversión que tuvo que realizar el club en la construcción
del estadio- al carecer de ayudas por parte de las instituciones
públicas- que no aportaron ni una sola peseta, el Sevilla
entra en una situación de falta de recursos para reforzar
debidamente el equipo, se avecinan tiempos de penurias y los directivos
eran consciente de ello. Comienza la travesía del desierto
en lo económico y esto se dejaría notar en el rendimiento
del equipo. Esto lo comentaremos en el próximo capitulo.
El estadio Sánchez Pizjuan desde ese momento se convierte
en el estadio de referencia del sur de Europa. Es escenario de
partidos de la máxima importancia, tanto a nivel de selecciones
como a nivel de clubes. Sus muros vieron jugarse las participaciones
del Sevilla en la Recopa en el partido jugado el 26 de septiembre
de 1962, frente al Glasgow Ranger que el Sevilla gana por 2-0.
Cuatro años más tarde el 5 de octubre de 1966, el
Sevilla empata a dos tantos frente al Dínamo de Pitesti
rumano en la competición denominada Copa de Europa de Ciudades
en Ferias. Dentro de ésta misma competición se juega
el 5 de septiembre de 1970, el partido contra el equipo turco
del Eskisehispor al que el Sevilla derrota por un tanto a cero.
El
estreno a nivel de selecciones nacionales tiene lugar el 11 de
junio de 1961, donde España ganó a Argentina por
2-0. Ese estreno con victoria se perpetuaría a lo largo
de los años, tanto para los colores nacionales como para
los colores del Sevilla hasta el punto de que ni la Selección
Española, ni el Sevilla en competiciones europeas han perdido
ni un solo partido jugado en el Estadio Sánchez Pizjuan.
Con unos números impresionantes para ambos equipos. El
equipo nacional jugó 22 partidos de los cuales ganó
17 y empató 5, por su parte el Sevilla jugó 26 encuentros
con 19 victorias y 7 empates.
El 11 de marzo de 1964, la Selección Española le
gana por 5-1 a la Selección de la Republica de Irlanda
(Eire) en partido correspondiente a la Copa de Europa de Naciones
y el apoyo de la afición sevillana es tan ejemplar que
la Federación Española decide nombrar al público
que acude al Sánchez Pizjuan con el galardón de
“Jugador número 12” En marzo de 1.989, al cumplirse
el 25ª Aniversario de tal nombramiento la FEF coloca en la
entrada principal del estadio un azulejo en recuerdo de tal distinción.
Otro
momento culminante del uso del Sánchez Pizjuan se produjo
en el Campeonato del Mundo del 82, celebrado en España.
Éste hermoso estadio muy remozado con motivo de tan importante
evento acogió nada más y nada menos que una semifinal
y un encuentro de la anterior fase. Sobre el césped del
Sánchez Pizjuan jugaron las selecciones de Brasil y la
Urss para la primera fase y todo un Alemania- Francia como semifinal.
En esos momentos la capacidad del estadio de Nervión estaba
cifrada oficialmente en 66.000 espectadores, sin embargo al encuentro
Brasil-Urss asistieron
68.000, mientras que al Alemania-Francia lo hicieron 70.000. En
el primero de los encuentros Wladir Peres, Leandro, Oscar, Luizinho,
Junio, Sócrate, Zico, Falcao, Dirceu, Serginho y Eder defendieron
los colores de Brasil. Dassaev, Sulavelidze, Chivadze, Baltacha,
Demianenko, Bessonov, Bal, Gabrilov, Chenghelia, Daresselia y
Blokhins se enfundaron las camisetas rojas de la Urss.
En la semifinal el firmamento de estrellas era aún mayor,
se jugó el 8 de julio con un enorme calor y con la constelación
compuesta por los alemanes: Schumacher, Kalz, Stilike, K. Forster.
B. Forster, Briegel (Rummenige) Dremmier, Bretner, Magath, Littbarski
y Fischer y los franceses: Ettori, Amorós, Janvión,
Trésor, Bossis, Tigana, Giresse, Platini, Genghini (Battiston)
Rocheteau y Six.
En
1986, el Sánchez Pizjuan acoge la final de la de Europa.
En ese encuentro con más de 76.000 personas en las gradas.
El FC Barcelona y el Steaua de Bucarest dan un buen espectáculo,
solo empañado por la victoria del equipo rumano en el lanzamiento
de los penaltis, tras llegarse al final de la prorroga con empate
a cero en el marcador.
Mientras
tanto el Sevilla había vuelto a las competiciones europeas,
cosa que hace en siete ocasiones: 1982 y 1983 de la mano de Manolo
Cardo. 1990 siendo entrenador Vicente Cantatore. En 1995 con Toni
Oliveira en el banquillo y las dos clasificaciones con Caparrós.
En la segunda ocasión con Juande Ramos en el banquillo
y la consiguiente consecución de la Copa de la Uefa. Está
por jugarse la de la próxima temporada.
Otros acontecimientos no deportivos que ha acogido el Sánchez
Pizjuan han sido la presentación del himno de la Exposición
Universal del 92, con la participación de Julio Iglesias
y Plácido Domingo, acto que se celebró en 1989.
Y los actos recientes con motivo del Centenario del Sevilla, con
la culminación del encuentro Sevilla-Brasil.
Dentro
de unos meses se cumplen los cincuenta años de la colocación
de la primera piedra del mousuleo nervionense y los 48 años
de su fundación. Ya están acercándose las
fechas que el “tesoro” sevillista tenga una modernización
acorde con los tiempos y una remodelación que lo volverá
a convertir en el mejor estadio del sur de Europa.
ESTRENO
DEL NUEVO ESTADIO Y PÉSIMA TEMPORADA
Los
sevillistas decimos y con mucha razón que la construcción
del Sánchez Pizjuan nos costo sangre, sudor y lágrimas.
Eran muchos los años transcurridos desde que comenzó
a gestarse y poder usarse, muchas las ingratitudes de las autoridades
locales y nacionales que no ayudaron en ni una sola peseta para
terminar la enorme obra- la verdad que esto ya lo suponíamos,
puesto que ni en el Mercantil, ni en el Reina Victoria, ni en
el Nervión, hubo jamás ayuda institucional alguna
cosa que no le ocurría a otros clubes de la ciudad. El
día que abandonábamos definitivamente el viejo Nervión
para inaugurar el nuevo Sánchez Pizjuan, fueron miles los
sevillistas que lloraron, como se llora cuando uno se casa, cuando
a uno le nace un niño o cuando uno se muda de casa. Era
abandonar la casa tras 30 años de uso y disfrute, y principalmente
era abandonar la casa en donde habíamos gestado nuestros
mayores éxitos, en el viejo Nervión habíamos
logrado una liga, tres copas de España, dos subcampeonatos
de liga y un subcampeonato de copa, ahí es nada, por ello
fueron muchos los sevillistas que lloraron su marcha. El consuelo
estaba servido, nos marchábamos a una casa mejor, no nos
íbamos del barrio, es como si viviéramos en el número
10 de una calle y nos mudáramos al número 11, la
diferencia en metros de nuestra casa antigua con nuestra casa
nueva era apenas cruzar una calle, no más de 30 metros.
La
temporada 58-59, quedaría marcada para la historia con
dos hechos importantes la inauguración del nuevo estadio
y la marcha definitiva como jugador del buque insignia blanco
el sin par “Juanito Arza” Se fichó al entrenador
húngaro Janos Kalmar. El técnico magiar contó
con la ayuda como interprete de Mario Klug. No obstante la prueba
no dio el resultado apetecido.
Se hicieron varios fichajes: Achucarro, Aguilera y Agüero
del Olimpia de Paraguay, Axpe y Cobo del Indauchu, Graça
del Vitoria de Setubal (Portugal), Szalay del Austria de Viena,
Santín del Rácing de Santander y Navarro II del
Granada. En cuanto a bajas lo fueron: Arenas al Levante, Arsenio
y Ramoní al Granada, Busto se retira, Domenech al Rácing
de Santander, Enrique al Real Jaén, Haro al Mallorca, Tiravit
al Huelva, Pahuet al Elche y Liz.
La plantilla de la temporada 58-59 la componen los metas: Cobo,
Javier, Guerrita y Cardoso, los defensas Axpe, Valero, Campanal,
Herrera, Maraver y Santín. Los medios Achucarro, Romero,
Ruiz Sosa, Pepín y Graça y los delanteros Agüero,
Aguilera, Antoniet, Arza, Diéguez, Gómez, Navarro,
Oviedo, Payá, Pepillo y Szalay.
La trayectoria liguera no comenzó bien puesto que el primer
partido en casa tras empatar a dos en San Juan ante el Osasuna
tuvo que enfrentarse al recién ascendido Betis y las dudas
de Kalmar a la hora de colocar al portero titular le jugaron una
mala pasada al técnico. El húngaro contaba en la
plantilla con dos buenos porteros como eran el vasco Cobos y el
madrileño Javier y por si fuera poco al también
vasco Guerrica. Posiblemente influenciado por su segundo entrenador
hizo debutar al portero del filial el joven Cardoso que tuvo una
tarde desacertada y llena de nervios hasta el punto que en los
primeros minutos de la segunda mitad es sustituido por Guerrica,
que en absoluto le enmendó la plana, hasta el punto de
que ni Cardoso, ni Guerrica jugaron más partidos a lo largo
de esa temporada el joven jiennense vuelve al Sevilla Atlético
y el vasco al banquillo de tercer portero tras Cobo y Javier.
El proceso liguero no mejora y se llega a la sexta jornada con
un solo punto el cosechado en la primera jornada en Pamplona.
La victoria ante el Real Oviedo por 4-0, hace dar un respiro al
técnico, pero a continuación comienza a cuestionarse
al entrenador al perderse en Valencia, Granada y Las Palmas y
perderse también el partido casero ante la Real Sociedad.
La solución que plantean los directivos es el cese del
húngaro y entregar el equipo al entrenador vasco Juan Antonio
Ipiña Iza. Ipiña magnifico jugador nacido en 1.912
en Ortueya (Vizcaya) había demostrado sus enormes cualidades
vistiendo de corto en Arandia, Real Sociedad, Atlético
de Madrid y Real Madrid. Alcanzó la internacionalidad y
en 1949 colgó las botas para pasar a los banquillos, entrenando
durante varias temporadas al Real Madrid. El Sevilla buscaba el
milagro que por otro lado no llegaba, la victoria en la jornada
11ª ante el Atlético de Bilbao por 3-2 y la siguiente
en Sarriá por 1-2, abrió el portillo a la esperanza,
se abandonó la cola de la clasificación y la afición
comenzó a ilusionarse. El nuevo revés sufrido en
el Sánchez Pizjuan ante el Real Madrid al ganar los capitalinos
por 1-3, fue pronto superado por la victoria foránea en
el viejo Molinón por 0-4, ante el Sporting, al ecuador
de la temporada se llegó con dos victorias caseras ante
Celta y Osasuna, el Sevilla había dado un salto cuantitativo
al colocarse en el lugar 11º de la general.
La segunda vuelta comenzó con derrota en Heliopolis, compensada
con la victoria en Nervión ante el Real Zaragoza. Al menos
se mantenía el equipo un tanto alejado de los lugares de
peligro, pero las inquietudes vuelven con la derrota en Barcelona
por 4-0, el empate a tres goles ante los colchoneros en Sevilla
y la derrota en el Tartiere ante el Real Oviedo. Proseguía
la temporada de forma irregular, pero al menos con la situación
medio controlada. En la jornada 25º vuelve la incertidumbre
al perderse en casa ante Las Palmas en un mal partido de la defensa
y el meta sevillista, el 3-4 que refleja el marcador al final
del partido produce una enorme nerviosera en el equipo, en la
directiva y en la afición.
La nerviosera llega a su cenit cuando en la antepenúltima
jornada el Sevilla pierde en Chamartin con goleada de 8-0, se
enciende la luz roja y el técnico Ipiña es sustituido
por Guillermo Campanal con la ayuda del secretario técnico
Ramón Encinas. El Sevilla en la penúltima jornada
al vencer por 3-0 al Sporting al menos se salva momentáneamente
del descenso y todo queda pendiente de la última jornada
en donde el Sevilla se la jugaba, aunque había mínimas
posibilidades de salvación, ya que para que esto se lograra
habría que hacer hasta tres carambolas ya que eran nada
más y nada menos que siete equipos implicados en el posible
descenso.
El 19 de abril de 1959, fue un domingo de aparatos de radio en
toda España. El Sevilla lo tenía francamente mal,
tenía que ganar en Balaidos ante el Celta, pero eso no
bastaba para salvar la categoría, también tenían
que darse otros resultados, la Real Sociedad debía ganar
en el campo del Betis y el Osasuna debía ganar al Granada
en San Juan. Todos los resultados se dieron, el Sevilla ganó
en Vigo, la Real Sociedad 0-1 en Heliopolis y el Osasuna 2-1 al
Granada en San Juan.
Hasta Vigo se trasladaron numerosos aficionados sevillistas que
no obstante lo pasaron muy mal, porque aunque el Celta ya estaba
descendido no se entregó en todo el partido y le hizo frente
al Sevilla en todo momento, el sufrimiento de los desplazados
llegó a su culminación cuando en el minuto 80 un
delantero céltico envía el balón al palo
de la portaría defendida por Cobo, prácticamente
los aficionados sevillistas daban el descenso por inevitable,
porque si bien es cierto que los restantes resultados se estaban
dando tanto en Heliopolis como en Pamplona era el propio Sevilla
el que no lograba pasar del empate a cero goles que lo condenada
a descender. El milagro se produjo en el minuto 84, a falta de
seis minutos para el final donde el paraguayo Agüero remacha
al fondo de la red céltica un lanzamiento de Antoniet.
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