| QUINTO
CLASIFICADO EN LIGA. EL SEVILLA SE PROCLAMA CAMPEÓN DE
ESPAÑA EN PROFESIONALES Y AMATEUR.
El campeonato
liguero fue sorprendentemente bueno si tenemos en cuenta que el
Sevilla había subido a primera división por primera
vez, en absoluto notó la diferencia de categoría,
no obstante donde el éxito fue absoluto fue en el campeonato
de España – la primera Copa de España que
consigue un equipo andaluz- primera de las tres que adornan las
vitrinas de la sala de trofeos del Sevilla FC.
Ramón Encinas tras el éxito del ascenso remodela
la plantilla sin obligar al club a hacer grandes desembolsos.
Eso si no permite que se vaya ningún jugador de los denominados
vitales, pese a que existen ofertas por Campanal, Eizaguirre,
Deva y Euskalduna. Los únicos que reciben la baja son Bastos
que vuelve al Calavera local, Espinosa de los Monteros que se
marcha cedido al Cádiz y Peña que recibe la carta
de libertad.
Por el contrario se ficha a Ayuela procedente del Sestao, Epelde
del Zaragoza, Palencia del Betis y Viri del Melilla. Así
mismo suben al primer equipo procedente de los escalafones inferiores:
Huesa, Muñoz, Núñez y Sánchez. Este
último entraría en la historia del Sevilla al ser
el autor del primer gol que consigue el Sevilla en la máxima
categoría ante el Athlétic de Madrid; era la primera
jornada del campeonato liguero y el Sevilla brindó a sus
aficionados una esplendida tarde de fútbol y un resultado
contundente, cuatro goles acero en Nervión ante los colchoneros.
En la plantilla seguían: Eizaguirre, Deva, Euskalduna,
Alcázar, Campanal, Caro, Cortón, Fede, Pepe López,
Segura, Tache, Tejada, Torrontegui y Pepe Guillamón.
El comienzo
liguero fue genial con esa victoria antes mencionada ante el Athlétic
de Madrid- que aún mantenía esa denominación
de origen inglés- En el primer partido que el Sevilla juega
en la máxima categoría, Ramón Encinas alinea
a Guillermo Eizaguirre en la portería, Euskalduna y Deva
en defensa-prácticamente la misma que había logrado
el ascenso. Alcázar, Epelde y Fede en la media-con respecto
a la del ascenso solo había entrado el aragonés
Epelde en esta línea- y la delantera prácticamente
la misma con la sola incorporación del joven Sánchez,
es decir, Sánchez, Torrontegui, Campanal, Tache y Bracero.
El primer revés llega siete días más tarde
en el campo asturiano de Buenavista ante el Real Oviedo, revés
que tuvo una rápida cura puesto que en la tercera jornada
el Sevilla volvía a deleitar a sus aficionados en Nervión
con goleada ante el Español de Barcelona al que derrota
por 5 a 1. Los dos partidos siguientes en Bilbao y Valencia son
derrotas y en la sexta jornada el Sevilla vuelve a recuperar aliento
al derrotar al Rácing de Santander- la que había
sido bestia negra del Sevilla hasta ese momento- derrota en Madrid
ante el Real que había perdido la realeza por decreto del
gobierno republicano y victoria del Sevilla en Nervión
ante el Barcelona por 3-1. El ecuador de la competición
tiene al Sevilla clasificado también en el ecuador de la
tabla.
La segunda
vuelta la comienza el Sevilla con derrota en Madrid aunque solo
pasan siete días para anotarse la primera victoria de la
segunda vuelta ante el Real Oviedo en Nervión, sigue la
racha y un sorprendente 1-4 del Sevilla en Montjuic hace soñar
a los aficionados con buenos logros, a esta victoria domiciliaria
se uno la siguiente local ante el Athlétic de Bilbao que
cae derrotado en Nervión por 3-0 con goles de Tache, Torrontegui
y Pepe López, continúan los éxitos y más
tarde es el Valencia el que cae derrotado en el propio Nervión
por 4-2, dos derrotas seguidas en Sevilla ante el Rácing
en Santander y Real Madrid en Sevilla, hace bajar las posibilidades
de conseguir el campeonato. Como el fútbol es así
de cambiante la victoria por 2-3 en Las Corts vuelven a subir
la moral del equipo sevillista, refrendado más tarde por
los tres goles que el joven Palencia y el cuarto de Cortón
ante el Arenas de Guecho pone al Sevilla en todo loo alto de la
clasificación, aunque ya era prácticamente imposible
alcanzar al líder de la categoría que había
tomado excesiva ventaja.
El Sevilla se enfrenta al Betis en la penúltima jornada
y cosecha en la primera división el primer punto en un
derbi, de poco vale la goleada que el Sevilla le hace al Donosita-
más tarde Real Sociedad- al que derrota en Nervión
por siete goles a dos. Campanal es la figura de ese encuentro
al marcar el solito cuatro tantos.
Los aficionados
sevillistas se sienten satisfecho ya que no es mala temporada
la que ha realiza el Sevilla que tras permanecer seis temporadas
en la división de plata por fin llego el ingreso en la
máxima categoría y terminar esa temporada en el
puesto quinto de la general no era mala cosa.
En el orden goleador el Sevilla se mostró como un equipo
que veía puerta con facilidad y la muestra más evidente
es que sus 53 goles logrados solo fueron superador por el Real
Madrid y el Athlétic de Bilbao, Como no podía ser
de otra manera el “pichichi” local fue Guillermo Campanal
que anotó 20 dianas, seguido del joven Torrontegui con
8 y el joven extremo Pepe López con 7, casualmente tres
componentes de la mítica delantera Stuka que se formaría
tras terminar la guerra civil.
El equipo
base esa temporada en el Sevilla por decisión del entrenador
Moncho Encinas se forma con Eizaguirre bajo los palos, Euskalduna
y Deva formando la defensa, Alcázar, Epelde y Fede-el hombre
del pañuelo en la frente- forman la línea de medios
y López, Torrontegui, Campanal, Tache y Caro o Bracero
en la delantera.
El gran éxito
de la temporada es la consecución de la Copa de España
por partida doble ya que la logran el primer equipo asi como el
segundo, pero eso lo dejamos para el próximo capitulo.
Esa temporada
no se juega la Copa de Andalucía. La denominación
de los campeonatos nacionales que hasta ese momento se llaman
campeonatos mancomunados pasan a llamarse campeonato Superregional,
el Sevilla es encuadrado en un grupo formado por los equipos andaluces
y levantinos. Intervienen Levante FC, Sevilla FC, Hércules
de Alicante, Valencia FC, Betis Balompié y Murcia FC, tanto
Betis como Murcia habían perdido su título de real
al no permitírselo el gobierno republicano.
Este campeonato
se desarrolla con mucha competencia y solo Betis y Murcia quedan
descolgados, Levante, Sevilla, Hércules y Valencia entran
en una encarnizada batalla que propicia llegar al final del campeonato
con los tres primeros equipos empatados: Levante, Sevilla y Hércules
y el Valencia con un punto menos que estos. El Sevilla ostenta
incluso mejor gol-average general que el equipo levantino, pero
al entrar en lisa el Hércules el Sevilla resultaba desfavorecido
por haber sumado menos puntos que el equipo levantito en los enfrentamientos
directos. La victoria del Levante en Nervión por 1-2, dio
el campeonato al equipo valenciano. El mejor resultado del campeonato
si se lo anotó el Sevilla al vencer al Hércules
de Alicante por 8-2 en Nervión. En cuanto a los derbis
ambos fueron favorables al Sevilla que ganó en el campo
del Patronato por 2-4 y nueva victoria sevillista en el campo
de Nervión por 2-1. En el equipo sevillista se habían
producido pocos cambios en las alineaciones habituales, sin duda
la más sonada el descanso que se tomó Eizaguirre
siendo ocupado su puesto por Pepe Guillamón el mayor de
los hermanos Guillamón.
EL SEVILLA
GANA LA COPA DE ESPAÑA
El primer emparejamiento
le enfrenta nada más y nada menos que al Real Madrid, que
se había proclamado campeón en la edición
anterior. El partido de ida se juega en Nervión el 19 de
Mayo de 1.935. Como era de suponer Nervión se pone hasta
la bandera. El Sevilla gana por uno a cero, gol marcado por López.
Destacan en este encuentro principalmente Segura, Alcázar
y Fede, es decir la medular entera, sin embargo la delantera se
muestra muy desafortunada, puesto que en este partido pudo haber
quedado resuelta la eliminatoria. El Madrid que en ese momento
no lleva el sobre nombre de Real por cuestiones políticas,
había colocado bajo los palos al meta suplente puesto que
Ricardo Zamora andaba un tanto lesionado. Aún así
Alberty que fue el titular jugó un partido soberbio y no
encajó más goles gracias a paradas extraordinarias.
El Sevilla alineó en ese encuentro a Eizaguirre, Euskalduna,
Deva, Alcázar, Segura y Fede, y en la delantera a López,
Torrontegui, Campanal, Cortón y Berrocal. El Real Madrid
juega con Alberty, Ciriaco, Quincoces, Pedro Regueiro, Bonet,
Leoncito, Eugenio, Luis Regueiro, Sañudo, López
y Emilín. Toda la España futbolística del
momento nos daba por eliminados en la vuelta en Chamartín,
porque el Real Madrid pasaba por un momento dulce en su historia.
El partido de vuelta se juega en Chamartín con un gran
lleno el día 26 de Mayo de 1.935. El Real Madrid solo hace
dos cambios con respecto al partido de Sevilla, recupera a Ricardo
Zamora para la puerta y Losada sale en lugar de López.
El partido lo arbitra el Sr. Arriba y las alineaciones son las
siguientes, el Real Madrid: Zamora, Ciriaco, Quincoces, Pedro
Regueiro, Bonet, Leoncito, Eugenio Luis Regueiro, Sañudo,
Losada y Emilín, mientras que el Sevilla alinea a Eizaguirre,
Euskalduna, Deva, Alcázar, Epelde, Fede, López,
Torrontegui, Campanal, Tache y Bracero. El Real Madrid en muchos
minutos pone cerco a la portaría del Sevilla, pero bajo
los palos Guillermo Eizaguirre para todo lo parable y lo imparable,
el meta sevillista había sido titular con la Selección
Española días antes en Colonia (Alemania) y esto
le había dado una moral de "hierro". El gran
directivo Antonio Sánchez Ramos había ofrecido mil
pesetas de prima a cada jugador si el Sevilla seguía adelante
y las 11.000 pesetas salieron del bolsillo de este ejemplar directivo.
El martes llegó el Sevilla de vuelta a la capital y Guillermo
Eizaguirre fue paseado a "hombros" por las calles de
nuestra ciudad.
El empate a cero final deja a los madridistas rotos de moral y
a los sevillistas en la siguiente ronda.
En cuartos de
final el Sevilla se enfrenta al otro equipo madrileño:
Atlétic de Madrid; mientras que el resto de enfrentamientos
emparejan al Betis con el Sabadell, al Zaragoza con el Osasuna
y al Levante con el Barcelona. El primer partido At. Madrid -
Sevilla se juega el día 2 de junio de 1.935 en Vallecas.
El resultado empate a dos goles. La primera mitad se juega con
excesiva violencia y dureza. Los periodicos de la capital de España
habían influido de sobremanera en crear un ambiente muy
hostil contra el Sevilla, tachandole de equipo marrrullero y brusco,
cuando la verdad era que cuando los sevillistas le echaban "cojones"
a la cosa era un equipo practicamente invencible. Al descanso
se llega con empate a cero en el marcador, a los pocos minutos
el Atlétic marca los dos goles casi seguido por mediación
de Elicegui (un toro de Miura) y Lafuente, los aficionados en
esos momentos pensaron que ya estaba todo el "pescado vendido".
Craso error, puesto que el partido cambiaría pronto. Marca
Torrontegui y el árbitro Sr. Steirbom anula incompresiblemente
el tanto. El Sevilla no se amilana por esta circunstancia y sigue
cargando sobre la portaría defendida por Pacheco. Sucede
entonces una jugada que cambiaría todo el partido, un encontronazo
entre Eizaguirre y Lafuente deja fuera de combate al madrileño,
tuvo suerte el Sevilla porque a la lesión de Lafuente le
siguió la de Chacho al pisar mal y por si faltara poco
tambien se lesiona Sornichero. El Sevilla aprovecha la circunstancia
para lanzarse en tromba sobre la puerta Atlética y Bracero
aprovechando una jugada de López acorta distancias. También
se lesiona en el Sevilla, López que tiene que abandonar
el terreno de juego. Minutos más tarde un pase de Campanal
a Bracero y este hace el gol del empate. A raiz de esto se forma
la marimorena en Vallecas, las entradas de unos y otros son espeluznantes
y parecía que aquello terminaría en batalla campal.
Se produce otro ataque sevillista y el meta Pacheco le da tal
patada a Campanal que tiene que ser retirado en camilla, eran
los últimos minutos y los sintomas de la impotencia colchonera.
Hasta tal punto llega la "batalla" que cuando termina
el partido parte del público se lanza al terreno de juego
con la intención de agredir a los jugadores sevillistas.
Intervienen los Guardias de Asalto y pasados muchos minutos estos
mismos guardias que habían solicitado refuerzo tienen que
acompañar al autobus del Sevilla hasta que este toda la
carretera con destino a Andalucía.
En Nervión
se juega el partido de vuelta el 9 de junio de 1.935. Aunque el
empate cosechado en Vallecas hace tener confianza en pasar la
eliminatoria, también se presenta un handicap la ausencia
de Guillermo Campanal en la delantera, ya que este no había
logrado recuperarse del golpe recibido en el partido de ida. Su
ausencia la cubre el jugador titular del equipo amateur; Manolo
Palencia. El Sevilla en la primera mitad deja casi resuelta la
eliminatoria con los goles que marcan López y Tache. En
el descanso todos los aficionados pensaban que aquello estaba
ya liquidado, pero los 45 segundos minutos iban a ser también
intenso y de incertidumbre. A Buiría le hacen un penalti,
que señala el Sr. Arriba y Marín lo transforma para
el Atlétic y los nervios salen a relucir, no obstante pasado
un poco esos nervios vuelve a marcar el Sevilla por mediación
de Torrontegui y parece que vuelve la calma, hasta el minuto 75
que un fallo garrafal de Eizaguirre lo aprovecha Elicegui para
volver a acortar distancias, los colchoneros se envalentonan y
piensan en la posibilidad de volver a empatar y forzar un tercer
partido. De ahí al final, muchos nervios y mucho sufrimiento.
Se llega al final con el 3-2 que le la al Sevilla la posibilidad
de acceder a las semifinales. Mientras esto ocurría el
Sabadell deja en la cuneta al Betis, el Osasuna al Zaragoza y
el Levante elimina a todo un Barcelona. El Sevilla en este partido
alinea a Eizaguirre, Euskalduna, Deva, Alcázar, Epelde,
Fede, López, Torrontegui, Palencia, Tache y Bracero. Por
parte del Atletic lo hacen con Pacheco, Mesa, Alejandro, Feliciano,
Marculeta, Peña, Marín, Navarro, Elicegui, Buiría
y Cuesta.
En semifinales
el Sevilla se enfrenta al Osasuna y el Sabadell al Levante. El
16 de junio de 1.935 se enfrentan sevillistas y pamplonicas en
Nervión, alineando el Sevilla a Eizaguirre, Euskalduna,
Deva, Alcázar, Epelbe, Fede, Tejada, López, Torrontegui,
Tache y Bracero. En el Osasuna se alinean, Urreaga, Muguiro, Recarte,
Valentín, Cuqui, Cell, Urdiroz, Iturralde, Vergara, Bienzobas
y Catachú. El árbitro el Sr. Melcón. En el
Sevilla sigue faltando Campanal, aunque sería Tejada su
sustituto y no Palencia como contra el Atlétic de Madrid.
Comienza marcando el Osasuna con gol de Urdiroz, el juego se endurece
en demasía, y el navarro Bienzobas es expulsado por vengar
una patada que le da López a un defensa, el árbitro
no ve la patada de López pero si la del mejor jugador navarro
y este es expulsado. Comienza la reacción blanca, y Torróntegui
consigue el empate; después Euskalduna adelanta al Sevilla
al convertir un penalti, y Tache y López dejan el marcador
en un claro cuatro a uno definitivo.
La vuelta se juega
el 23 de junio de 1.935 en el campo de San Juan, y gana el Sevilla
por cero a uno, marcando el gol Bracero. Arbitra Vilalta y los
equipos se alinean de la siguiente forma: Osasuna: Urreaga, Muguiro,
Recarte, Valentín, Cuqui, Tell, Castillo, Iturralde, Vergara,
Catachus y Urdiroz. El Sevilla lo hace con Eizaguirre, Euskalduna,
Deva, Alcázar, Segura, Nuñez, López, Tejada,
Torrontegui, Tache y Bracero.
Este partido si
que fue una autentica batalla campal, los ánimos estaban
muy exaltado y la contundencia del resultado en el partido de
ida tenía a los aficionados cargados de adrenalina. Para
colmo de males el árbitro anula dos goles al Osasuna por
claro fuera de juego. La grada se calienta por momentos y las
protestas del público se hicieron cada vez más sonoras,
con continuos lanzamientos de objetos al terreno de juego. En
el minuto 60 se produjo una invasión de público
en el terreno, suspendiendo el árbitro el partido con el
consentimiento de varios directivos de la Federación Española
que se encontraban en el palco. Parte de la culpa de este bochornoso
espectaculo la tiene la prensa pamplonica que comentan en algún
periodico que en el partido de ida habia habido "hasta tiros"
los medios sirvieron para incitar a los aficionados hasta un punto
insospechado.
La gran final
se juega en Chamartín el domingo 30 de junio de 1.935.
Las agencias de viajes que había en Sevilla se llenaron
de ofertas para asistir a la gran final ante el Sabadell. El viaje
de ida y vuelta en autobús es ofertado por 40 pesetas,
y partía desde la Plaza del Salvador. El viaje en avión
cuesta 65 pesetas ida y vuelta. El viernes sale el Sevilla en
autocar desde la Plaza Nueva, y el sábado por la noche
sale de Sevilla un tren especial repleto de aficionados. En Chamartín
se coloca el cartel de "no hay billetes", y la recaudación
asciende a 75.000 pesetas. Con una única entrada se veían
las dos finales, la de amateurs y la de profesionales, dándose
la circunstancia de que el Sevilla está representado en
ambas. Los amateurs, dirigidos por Pepe Brand, se proclaman campeones
ante el Ciosvin de Vigo, al que vencen por uno a cero. En dicho
equipo se alinean Moreno, Huerta, Jara, Felix, Duarte, Muñoz,
Sánchez, Fermín, Palencia, Carreras y Berrocal (de
éstos Felix, Duarte, Sánchez, Fermín, Palencia
y Berrocal llegan a jugar posteriormente en Primera División,
pero sin duda el que llega más lejos sería Berrocal,
que llegaría a formar parte de la delantera Stuka).
El Sevilla de
profesionales gana la gran final al Sabadell, al que se le derrota
por un claro tres a cero. En el minuto 32 Euskalduna falla un
penalti dando en el palo. En el minuto 36 Campanal marca el primer
gol al recoger un pase en profundidad de López, y pasar
el balón por encima del meta arlequinado Massip. En el
minuto 76 Campanal marca de nuevo de potente tiro desde fuera
del área, y en el minuto 87 Bracero hace el tercero en
un pase de López.
La gran final la jugaron: Eizaguirre, Euskalduna, Deva, Alcázar,
Segura, Fede, López, Torróntegui, Campanal, Tache
y Bracero. En el Sabadell se alinearon: Massip, Morral, Blanch,
Argemí, Font, Gracia, sangueza, Calvet, Gual, Barceló
y Parera. Arbitró Pedro Escartín y no tuvo ni un
solo problema. El único problema que existió en
el partido fue los comentarios de la prensa madrileña contra
el Sevilla, al que no perdonaban que hubiese eliminado de la Copa
de España a los dos grandes madrileños; Real Madrid
y Atlético de Madrid.
El recibimiento
de los dobles campeones en Sevilla fue apoteósico. Miles
y miles de personas esperaron la llegada el lúnes del autobús
en la Plaza de Andalucía, y el Presidente Sánchez
Pizjuán ofreció ambos trofeos al alcalde de la ciudad,
Don Isacio Contreras. Posteriormente ambos equipos reciben un
homenaje en el Hotel Andalucía Palace (Hotel Alfonso XIII),
al que llegan los jugadores portando las Copas de España,
Eizaguirre la de los profesionales y Felix la de los amateurs.
Temporada
35-36. MEDIOCRIDAD MANIFIESTA
El
Sevilla tras obtener un buen puesto en la liga anterior- el quinto-
y principalmente la consecución de la primera Copa de España,
se emborrachó de éxito y deparó una temporada
paupérrima y llena de sobresaltos.
Ramón Encinas fue renovado en su puesto de entrenador.
El equipo se renovó en algunas líneas con jugadores
que eran de más valía deportiva. Se incorporó
Berrocal procedente del Betis que más tarde formaría
parte de la delantera stuka. Félix un finísimo centrocampista
que procedía del Velázquez de Alicante, Joaquín
el de Alcalá que procedía del Betis y que se empeñó
en cambiar de acera, para lo cual tuvo que realizar una estrategia.
Luisín del Real Oviedo donde venía realizando un
gran papel y Diego Villalonga un joven utrerano que militaba en
la Balompédica Utrerana y que se le veía venir que
llegaría a ser gran jugador en su puesto habitual de lateral
izquierdo. Con el pasar de los años el Sevilla encontraría
una magnifica línea defensiva; la que componían
Joaquín y Villalonga, el primero ganador de tres títulos,
dos copas y un campeonato de liga, y dos títulos copa y
liga respectivamente el segundo.
Desde esa temporada se empezó a notar la mano de Pepe Brand
que no solo había conseguido éxitos con los amateur
un subcampeonatos y dos campeonatos de la Copa de España,
si no que comenzó a demostrar que tenía un ojo clínico
encomiable para ver futbolistas. De la cantera se incorporaron
Duarte natural de Camas, Joaquín II, Fermín, Luque
y Vicente.
Se producen cinco bajas aunque ninguna de ellas se trataba de
jugadores titulares. Ayuela ficha por el Cádiz, Palencia
por el Recreativo de Huelva, Viri que regresa al Melilla, mientras
que Guesa y Muñoz se retiran del fútbol activo.
La plantilla queda conformada con los porteros Eizaguirre y Pepe
Guillamón y los jugadores de campo: Joaquín, Villalonga,
Deva, Alcázar, Berrocal, Bracero, Campanal, Caro, Cortón,
Duarte, Epelde, Euskalduna, Fede, Félix, Fermín,
Joaquín II, López, Luisín, Luque, Nuñez,
Sánchez, Segura, Tache, Tejada, Torrontegui y Vicente.
A vista de los entendidos de la época todo un equipazo,
solo hace falta echarle un vistazo a la plantilla para ver la
calidad que ostentaban la mayoría de sus componentes, no
en balde militaban en esos momentos el segundo mejor portero de
España, tras el mítico Ricardo Zamora, una gran
defensa como eran Euskalduna y Deva y a la espera para sustituirlos
nada más y nada menos que Joaquín y Villalonga.
Un centro del campo de ensueño donde destacaban enormemente
Alcázar, Epelde, Fede y la nueva adquisición Félix,
y una delantera que comenzaba a conformarse como una de las mejores
de España. López, Campanal, Torrontegui y Berrocal,
solo faltaban Pepillo y Raimundo para formar los posteriores “stuka”.
La primera división se componían con los grandes
equipos del fútbol español con el ascenso a la misma
de Hércules y Osasuna que habían sustituidos a los
descendidos Donosita y Arenas de Guecho. La trayectoria del Sevilla
desde el principio fue desesperante máxime si tenemos en
cuenta que la plantilla era de gran valor y que los aficionados
arropaban extraordinariamente al equipo tras la consecución
del ascenso primero y de la copa después. El comienzo del
campeonato no pudo ser peor para el Sevilla que el 10 de noviembre
cae derrotado en Mestalla por 5-0, con empate a uno se liquida
la segunda jornada ante el Real Oviedo en Nervión, la tercera
jornada fue aún peor ya que fue el Rácing de Santander
el que ganó en Sevilla por 1-2. Lógicamente Ramón
Encinas comenzó el baile habitual en las alineaciones en
busca de enderezar el rumbo. El entrenador pierde la confianza
en los supuestos titulares, a esto hay que unir la baja de Campanal
con problemas musculares que le hace perderse casi media vuelta.
La desesperación del técnico llega hasta límites
insospechados como es la sustitución en la titularidad
de Guillermo Eizaguirre pasando a colocarse bajo los palos Pepe
Guillamón, claro que esto solo sucede en el partido frente
al Barcelona en Las Corts. El 4-1 que encaja el Sevilla hace que
Eizaguirre vuelva a la titularidad a la semana siguiente. Hasta
la quinta jornada el Sevilla no conoce la victoria, ésta
se consigue ante el Madrid en Nervión al marcar Torrontegui
y Tejada para el Sevilla y Lecue para el Madrid, hasta esa jornada
el Sevilla solo le alumbraba un punto. Esta circunstancias hace
que Sánchez Pizjuan abronque un día si y el otro
también a los jugadores que según su creencia no
daban en el campo la medida que de ellos se esperaba. Se hicieron
famosas las arengas de Sánchez Pizjuan a los pupilos del
otro Ramón el gallego Encinas. Pero ni las “brocas”
surtían efecto ya que tanto Athlétic como Hércules
ganan en Nervión y por el contrario el Sevilla se muestra
incapaz de sumar puntos en sus desplazamientos. Se llega al final
de la primera vuelta con solo cuatro puntos, por lo cual los temores
de los aficionados crecían cada vez más.
En la segunda vuelta proseguían las jornadas y el Sevilla
no enderezaba el rumbo, un raquítico empate a cero goles
en Buenavista ante el Oviedo es el único mérito
que hace el Sevilla en los primeros compases. El primer día
del mes de marzo el Sevilla toma un poco de oxigeno al derrotar
en Nervión al Barcelona por 2-1, López y Alcázar
hacen los goles del Sevilla y el otrora internacional sevillista
Ventolrá acorta para el Barcelona. Está claro que
el equipo hispalense solo se supera ante los grandes puesto que
tras derrotar al Barcelona empata en Chamartín ante el
Madrid- en la primera vuelta la única victoria del Sevilla
fue precisamente ante el Madrid- el equipo comienza a mejorar,
pero muchos aficionados piensan que ya es demasiado tarde, las
victorias ante Osasuna, Betis y Español dan un poco de
confianza y todo queda circunscrito a la última jornada
que había de jugarse en el Metropolitano. A esa altura,
los colchoneros suman 15 puntos mientras que Osasuna y Sevilla
suman 14. Además el gol-average entre Osasuna y Sevilla
favorece al Osasuna por lo cual podía darse el caso de
que el Sevilla ganase en Madrid y aún asi descendiese si
el Osasuna le ganaba al Athlétic de Bilbao en el vetusto
San Mamé, pero los vascos necesitaban al menos un empate
para proclamarse campeón de liga y no estaban dispuesto
a dejar escapar el campeonato. El Bilbao cumplió el expediente
venciendo por 2-0 al Osasuna con lo cual lo enviaron a segunda.
Partido de infarto por tanto entre colchoneros y sevillistas.
A priori el que más fácil lo tenía era el
Athlétic de Madrid, pero el fútbol es fútbol
por estas cosas, a veces sale victorioso el que lo tiene más
difícil tal como sucedió. El dramático encuentro
comenzó bien para los propietarios del campo, a los 14
minutos Elicegui adelanta al Athlétic de Madrid. El Sevilla
reacciona y en los minutos 40 y 43, Tache marca dos goles con
lo cual le da la vuelta al marcador. En el minuto 60, López
marca el tercer gol sevillista. Lo que podía parecer la
llegada de la tranquilidad se ensombrece cuando en el minuto 75,
Gabilondo acorta distancias, pero el dramatismo está aún
por llegar. Faltan 15 minutos que iban a ser tortuosos, ya que
el empate enviaba al Sevilla a la segunda categoría. El
drama llega a la cúspide cuando a falta de cuatro minutos
para el final el árbitro Sr. Arribas señala un dudoso
penalti contra el Sevilla. Chacho es el lanzador del penalti tras
que varios jugadores madrileños declinasen la responsabilidad.
Samitier el entrenador colchonero le indica a Chacho que tendría
que ser él, el que salvase o condenase a su equipo. Los
aficionados en su mayoría se volvieron de espalda, al igual
que hicieron muchos de los componentes de ambos equipos, solo
dos el meta Eizaguirre por el Sevilla y el delantero Chacho por
el Athlétic no perdían de vista el balón.
Cuando Arribas da la orden de lanzar, Chacho toma poca carrerilla
dejando a su inspiración el desarrollo del lanzamiento.
Chacho tira con fuerza y tan ajustado al palo derecho que el balón
va directamente al mismo y sale rebotado fuera del área.
El drama estaba servido y los jugadores del Athlétic comprobaron
en ese momento que el descenso estaba consumado.
En la Copa de España el Sevilla que había ganado
el campeonato superregional entra por derecho propio en octavos
de final tocándole medirse al Hércules de Alicante.
El 10 de mayo el Sevilla en un partido bronco por parte alicantina
y que Escartín no supo cortar le gana por 3-1 al Hércules.
En la vuelta volvió la violencia en el campo de Bardín
de Alicante en donde el Sevilla cae derrotado por 4-2. El 19 de
mayo se juega un tercer partido de desempate en Chamartín
en donde el Sevilla pierde por 2-0, quedando por tanto apeado
de la copa.
En la Copa de Andalucía el Sevilla vuelve a proclamarse
campeón sumando 13 puntos seguido del Xerez con 12. Esta
es la décimo sexta Copa de Andalucía que gana el
Sevilla.
El que si hace historia es el equipo amateur del Sevilla que por
segunda vez consecutiva consigue la Copa de España. Pepe
Brand vuelve a ganar desde el banquillo una final de esta categoría.
El Sevilla elimina al Badajoz, Carabanchel y Burjasot, jugando
y ganando la final que se disputa en Mestalla al Zaragoza al que
vence por 3-2, Salustiano, Palencia y Fermín marcaron los
goles del Sevilla que alineó a Moreno, Badía, Jara,
Félix, Duarte, Alfonso, Tejada II, Fermín, Palencia,
Salustiano y Benítez.
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