| Tras
la consecución del Campeonato de Liga, el Sevilla, como
cualquier otro club importante, solo pensaba en conseguir otros
logros. No obstante, la “resaca” de la Liga duraría
toda una temporada, porque en la 46-47 se ocupó un modesto
sexto puesto. Solo había causado baja en el equipo habitual
Villalonga. El lateral utrerano ya comenzaba a pensar en la retirada
y se dedicaba más a cuestiones técnicas que a seguir
jugando al fútbol. La temporada resultó un tanto
decepcionante, cosa normal si tenemos en cuenta que en la anterior
se había tocado el cielo con las manos. Sin duda, lo mejor
fue la victoria en el “viejo Nervión” ante
todo un Real Madrid, que cayó derrotado por 5-0.
Posiblemente este bajón en el juego del Sevilla fue propiciado,
en gran parte, por la relajación de algunos jugadores,
y en otra gran parte porque Ramón Encinas había
puesto tan alto el listón la temporada anterior que ya
iba a ser difícil conseguir otra gesta similar.
Si
la clasificación en el Campeonato de Liga fue decepcionante,
en la Copa del Generalísimo no iba a ser mejor. En dieciseisavos
de final logramos deshacernos del Mallorca, al que vencimos en
Nervión por 2-1 y empatamos a uno en las islas. En octavos
de final caímos ante el Sabadell que nos ganó en
la ciudad lanera por 2-0 y solo pudimos ganar por 2-1 en Nervión.
Al
terminar la temporada, Ramón Encinas decide marcharse a
Inglaterra para “aprender más del fútbol”.
Esa era la excusa oficial. La extraoficial era que el técnico
lo había logrado ya todo con el Sevilla — el ascenso
a 1ª División, la Copa del España en el año
1.935, y en la temporada anterior el Campeonato de Liga —,
y había comentado — “¡Ahí queda
eso! A ver si alguien lo mejora” —. No cabía
duda que aún nos duraba la resaca de la temporada anterior.
La
47/48 se inicia con el consiguiente cambio en el banquillo. El
inglés Patricio Caicedo, que venía de entrenar al
Español, sucede a Ramón Encinas. Sería una
temporada de dos signos totalmente opuestos. En liga un discreto
quinto puesto, y en Copa se consigue la 3ª.
Apenas
se había reforzado el equipo, solo con Mariano, Oñoro,
Pineda y Uceda, pero sí se habían producido numerosas
bajas, aunque en todos los casos jugadores que no eran titulares
como Lucas, Barnet, Bonache y Pedrín, más los traspasos
de Soler, Mendi y Acedo.
La
primera parte del campeonato fue bastante meritorio, con buenos
resultados como los cosechados en Monjuic, 0-1 ante el Español,
o las victorias caseras ante Barcelona, 4-0, Real Sociedad, 5-0
u Oviedo, 5-1. En los primeros 7 partidos, de 14 puntos consiguió
sumar 11, que no estaba nada mal. La racha se rompió en
Chamartín al perder por 2-1. De cualquier forma, lo peor
estaba por llegar, puesto que a falta de 8 jornadas para terminar
y cuando mejor lo tenía para aspirar al titulo, de esos
posibles 16 puntos tan solo sumó 5, con lo cual el equipo
tuvo que conformarse con la 5ª plaza.
El
recorrido en la Copa del Generalísimo iba a ser totalmente
opuesto, ya que desde el comienzo — una vez concluida la
liga —, Ramón Encinas se incorporó al club
nuevamente en el puesto de ayudante del entrenador inglés,
y este le da consistencia al cuadro hispalense. Sube muchos enteros
la moral y el buen plantel sevillista con casi los mismos que
habían ganado la Liga, más la entrada de Antúnez
y Doménech, que hacen que sea posible que el equipo se
venga arriba y juegue un campeonato de Copa sensacional.
La
primera eliminatoria toca jugarla frente al temido Athlétic
de Bilbao, en octavos de final. El primer partido se juega en
San Mamés, donde vencen los vascos por 2-1. La vuelta se
juega en Sevilla con el Nervión “a revienta caldera”,
lleno total para ver el encuentro entre hispalenses y vascos en
un partido lleno de buen juego sevillista y tensión por
partes iguales. El Sevilla venció al Athlétic por
dos goles a cero. Hubo de lamentar en este encuentro la expulsión
de Pato Araujo por agresión a Gainza. El comité
de competición castigó al brioso delantero sevillista
con 5 partidos, con lo cual el Sevilla sufriría una sensible
baja en la continuación del campeonato. El castigo se consideró
excesivo, pero compensador para paliar las influencias del equipo
vasco, tan acostumbrado a ganar dicho campeonato.
Los cuartos de final lo juega el Sevilla frente al Castellón.
El primer encuentro se juega en el viejo campo de Sequiol, y lo
que parecía que iba a ser un “paseo triunfal”
por la endebles del Castellón en la liga de 2ª División
(que a punto estuvo de descender a 3ª), resultó ser
un partido competido, reñido y altamente peleado. El Sevilla
tuvo que conformarse con traerse de la ciudad de la plana un esperanzador
empate a un gol. En la vuelta, la cosa sería bien distinta.
El Sevilla arrollaría sin remisión al Castellón,
al que derrotó por 7-0, cinco de los cuales los marcó
el sustituto de pato Araujo, el aragonés Mariano. Arza
y Doménech marcaron los restantes.
La
semifinal la tiene que jugar el Sevilla frente a los otros vascos,
los de la Real Sociedad de San Sebastián. Estos venían
de dejar en la cuneta al anterior campeón, el Valencia.
A priori no sería presa fácil, sin embargo habían
descendido a 2ª división y, aunque hasta ese momento
se había decantado como el equipo revelación del
torneo de K.O., el Sevilla estaba en vena de acierto, por lo que
los donostiarras no fueron rivales para los hispalenses. En el
partido jugado en Nervión el Sevilla le hizo un “descosido”
a la Real Sociedad al vencerle por siete tantos a uno. Los goles
los marcaron dos cada uno Pineda y Campos, y el resto Arza, Doménech
y Alconero. El partido de San Sebastián careció
de historia y la Real Sociedad venció por 1-0.
De
esta forma el Sevilla accedía por tercera vez a una final.
¿La ganaría también tal como ocurrió
en las anteriores?. El rival del Sevilla a esas alturas, principios
del mes de Junio del 48, aún no se conocía, puesto
que la otra semifinal la dirimían el Real Club Celta de
Vigo y el Real Club Deportivo Español de Barcelona. Gallegos
y catalanes habían empatados en ambos partidos, por lo
que se necesitaba jugar un partido de desempate, partido que se
programó para jugarse al miércoles siguiente en
Madrid. El Sevilla, con buen criterio, decide no volver de San
Sebastián a Sevilla, sino quedarse en Madrid, donde se
había programado jugar la final, y de camino ver ese desempate
y tomar buena nota del rival que le tocase.
El
Sevilla montó su “cuartel general” en el Escorial,
a la espera del acontecimiento. Estaba previsto que la final se
jugara el primer domingo de Junio, pero el partido de desempate
entre “periquitos” y vigueses terminó nuevamente
empatado, lo cual lió aún más la madeja,
puesto que para mediados de Junio se había programado un
partido de la Selección Española que tendría
que desplazarse a Zurich para enfrentarse a Suiza, y donde tomaban
parte hasta tres jugadores, uno del Sevilla, Pedro Alconero y
dos del Real Club Celta de Vigo, Muñoz y Pahiño.
Hubo de esperarse a jugar ese partido internacional, y tras el
mismo el Celta venció por fin al Español en el cuarto
desempate, por lo que el rival del Sevilla sería el equipo
vigués.
La
gran final se jugó el día 4 de Julio de 1.948, ya
casi fuera de la temporada que, normalmente, termina el 30 de
Junio.
El
estadio Chamartín no llegó a llenarse, en parte
porque no participaba ningún equipo de Madrid y en parte
porque era un domingo de calor sofocante y una gran parte de los
madrileños prefirieron marcharse a las playas o al campo.
Aún así, sesenta mil espectadores se dieron cita
en las gradas del Coliseum madridista. Había una buena
representación de Sevillanos y vigueses que se podría
considerar a partes iguales. No obstante, los vigueses parecían
más debido a que la mayoría de la parroquia local
se puso del lado de los gallegos, en primer lugar porque teóricamente
era el más débil y después porque en el equipo
vigués estaban jugando dos exmadridistas, Miguel Muñoz
y Pahiño, y sentado en su banquillo nada más y nada
menos que el “mítico” Ricardo Zamora que también
había vestido la camisola merengue del Real Madrid.
Las
cosas comenzaron mal para el Sevilla porque nada más comenzar
el encuentro marcó el Celta por mediación de Miguel
Muñoz. Iban 6 minutos y la cosa no pudo ponerse peor. El
Sevilla sabía que no debía cejar en el acoso a la
portería gallega, y en el minuto 19 llega el empate de
un testarazo de Juan Arza. La presión continúa,
y el Sevilla que tiene que marcar antes del descanso, no lo hace,
llegándose al mismo con el empate a un tanto y con las
espadas en todo lo alto.
En la segunda parte aparece la figura goleadora del Sevilla, que
no es otro que el aragonés Mariano (en la anterior eliminatoria
había marcado hasta 5 goles ante el Castellón).
Transcurre el minuto 60 cuando Mariano lleva el balón al
fondo de las mallas viguesas. En esa jugada resulta lesionado
el portero gallego Simón y prácticamente el Celta
entrega la cuchara. El medio volante Alonso cubre la baja de Simón
y el Celta se convierte en una marioneta ante los continuos ataques
sevillistas. Eguiluz, Arza y Doménech se hacen dueño
de la situación y surten de innumerosos balones a los delanteros
sevillistas. Mariano marca por partida doble los dos restantes
goles, sentenciando el partido ante la desesperación de
los jugadores, técnico y aficionados célticos. Pahiño
agrede a Eguiluz y es expulsado por el árbitro Sr. Vilalta.
Para colmo de males, a falta de algunos minutos se lesionan los
célticos Yayo y Aretio. El feo gesto de saber encajar la
derrota la protagoniza el técnico Ricardo Zamora que pone
delante del palco y del Jefe del Estado al equipo en acto de desagravio.
Al final del partido el árbitro comentó: “menos
teatro y más fútbol, que es lo que ha hecho el Sevilla”.
Ante
el regocijo de los sevillistas asistentes al partido, el General
Franco entrega al capitán del Sevilla, Joaquín,
la Copa de España, que era la tercera que conseguía
el equipo.
Ambos
equipos alinean a los siguientes jugadores:
SEVILLA
FC.- Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez,
Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
RCD
CELTA DE VIGO.- Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos, Alonso,
Yayo, Roig, Muñoz, Pahiño, Aretio y Vázquez.
Como
en ocasiones anteriores, el recibimiento en Sevilla fue apoteósico.
Una vez más, la respuesta popular fue impresionante. Miles
y miles de personas se trasladan a las afueras de la ciudad para
recibir a los vencedores que vuelven en autocar desde Madrid.
El presidente del Sevilla, Don Ramón Sánchez Pizjuán,
y el resto de su junta directiva se unen al cortejo en la Cruz
del Campo, al haberse desviado la comitiva desde Carmona, pasando
por El Viso y Mairena, para alcanzar Alcalá de Guadaíra,
pueblo natal del capitán sevillista Joaquín Jiménez
Postigo. El recorrido triunfal desde la propia Cruz del Campo
hasta el Ayuntamiento fue un recorrido con numerosísimas
paradas y de imposibilidad de marcha debido a la multitud que
formaban los que se dieron cita para acompañar la comitiva.
En
el Ayuntamiento fueron recibidos por el Alcalde accidental, Señor
Bermúdez Barrera. Sánchez Pizjuán ofreció
el triunfo una vez más a la ciudad de Sevilla, siendo recogido
el gesto con innumerables aplausos por parte del público
asistente. El Ayuntamiento premió a cada jugador “campeón”
con un reloj Cyma de Oro y una petillera de plata. Al día
siguiente, los jugadores visitaron, entre otros muchos lugares,
el Sanatorio de Jesús del Gran Poder (San Juan de Dios)
donde compartieron con los chicos enfermos la alegría por
el éxito logrado.
Dos
meses antes de este significativo logro, el 5 de Mayo de 1.948,
Ramón Sánchez Pizjuán tomaba por segunda
vez el mando del club sustituyendo a Don Jerónimo Domínguez
y Pérez de Vargas, Marqués de Contadero. Don Ramón
volvía al Sevilla con las ideas muy claras. Quería
que su vuelta fuese un punto de inflexión y su propósito
era darle un impulso nuevo a la sociedad, haciéndola más
participativa, más moderna y sacándola del provincianismo
que hasta entonces había marcado a la misma.
En aquella asamblea Don Ramón Sánchez Pizjuan y
Muñoz salió elegido presidente, y a su vez él
compuso una junta directiva con los siguientes señores:
Don José María Martínez, vicepresidente primero;
Don Augusto Lahore, vicepresidente segundo; Don Francisco Graciani
Brazal, vicepresidente tercero; Don Juan Jiménez de la
Rosa, secretario primero; Don Eusebio Pérez Flor, secretario
segundo; Don Manuel Suárez, tesorero; Don Rafael De Celis,
contador; y los vocales: Don Francisco García, Don Juan
Muñoz, Don Carlos Delgado, Don Leopoldo Salvador, Don Jesús
Sainz de la Maza, Don José Torres, Don Rafael León
y Don Manuel Trillo.
Nada
más comenzar este período de mandato, se fueron
viendo las novedades. Se nombró a Ramón Encinas
Secretario Técnico. De esta forma el famoso exentrenador
sevillista se convirtió en la primera persona que ocupaba
tal cargo, inexistente en la sociedad hasta ese momento. El cargo
que costaba 100.000 pesetas al año, fue fuertemente contestado
por algunos sectores disconformes del sevillismo.
La segunda medida tomada por Don Ramón Sánchez Pizjuán
fue la de comenzar a gestar la construcción de un nuevo
estadio, en los terrenos adyacentes al propio estadio de Nervión.
Tendrían que pasar 10 años para que esto se convirtiera
en realidad. Don Ramón Sánchez Pizjuan no pudo ver
su proyecto terminado al sorprenderle la muerte en 1.956.
|
| .- En 1.946 se produce
el conflictivo traspaso de Antúnez del Betis al Sevilla.
Un directivo del Betis lo ofrece por 25.000 duros, para evitar
que el Betis desapareciese por impago de deudas.
.- En 1.946 se decide que dos años
después la feria sea trasladada definitivamente a Los Remedios,
pero como las cosas de palacio van despacio, tienen que pasar
más de 24 años para que eso se convierta en realidad.
.- El Régimen de Franco no es admitido
en la ONU y las manifestaciones pro-Franco se suceden por toda
España en protesta por la actitud de la Organización
de Países que además nos han hecho un boicot internacional.
.- El Cardenal Segura prohíbe toda
clase de bailes, excepto los que se realicen en el Real de la
Feria.
.- El Sevilla le gana al Barcelona por
un rotundo 8-0, y la comidilla dura más de un mes en toda
la Ciudad.
.- 1.947, Continúan mandando Franco
y el cardenal Segura. Franco en toda España y el Cardenal
Segura en toda Sevilla.
.- 1.947, Nueva riada en Sevilla y van...
esta vez el agua llega a la Campana, La Catedral y la Magdalena.
.- 1.947, Se produce la gran explosión
en Cádiz que a punto estuvo de hacer desaparecer la ciudad.
.- 28 de Agosto de 1.947. Manolete muere
en la plaza de toros de Linares cogido por el toro “Islero”
de la ganadería de Miura.
.- 1.947, Visita a Sevilla por parte de
Eva Perón, que tiene un gran recibimiento.
.- 1.948. Rita Hayworth, o Rita Cansino
que es como se llama realmente, envía fotos para todo el
que vaya al cine Pathé a ver el estreno de su película
Gilda.
.- 1.948. Baja el Real Betis Balompié
a Tercera División y estuvo a punto de desaparecer. La
F.A.F. para evitarle la vergüenza de verle jugar frente al
Calavera, Coria e Iliturgi, lo encuadra en el grupo centro con
Cacereño, Segoviana, Plus Ultra y Toledo.
. 1.948. Conmemoramos con más pena
que gloria debido a los escasos caudales el 700 Aniversario de
la Conquista de la Ciudad.
.- 1.948. Nueva riada motivada porque el
Guadalquivir viene rebosando desde Córdoba, y el Guadaíra
provoca una nueva inundación al derruirse el muro de contención
del matadero.
.- 1.948. Se crea en toda España,
el Documento Nacional de Identidad
.- 1.948. Realiza una visita a Sevilla
el Dr. Fleming, posiblemente el mejor médico de la historia.
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