| Fue
el Campeonato de Copa mas largo de la historia hasta
ese momento. 140 Equipos participaron ese año
de ellos 19 eran andaluces, entraron equipos como el
Real Betis Balompié, Calavera, o el Coria (éstos
militaban en 3ª División) así como
otros equipos hasta esos momentos prácticamente
desconocidos para el gran público seguidor del
fútbol con nombres tan singulares como: Círculo
Polar, Escoriaza, Ferroviaria, España Industrial,
Maestranza Aérea, Chamberi, Juvenil, Juvencia.
Así como los norteafricanos, Larache o Atlético
Tetuán. La competición quedó establecida
en tres fases, la primera de ellas se jugó entre
las fechas 14 de septiembre de 1947 y 21 de marzo de
1948, en esta fase intervienen los 112 equipos de 3ª
división. Tras cuatro eliminatorias, jugadas
ha partido único, al final de la criba quedaron
doce supervivientes de tercera que pasaron a la fase
intermedia entre ellos el Real Betis Balompié
que había eliminado al Coria, al Cádiz
y Atlético Tetuán. Mientras que el Calavera
fue apeado por el Recreativo de Huelva. En la fase intermedia
intervinieron los doce de 3ª más 20 clubes
procedentes de 2ª división y 1ª división
(14 de 2ª y 6 de 1ª, los seis últimos
clasificados en la liga: Real Oviedo, alcoyano, Real
Madrid, Sabadell, Real Sociedad y Gijón). En
esta fase caen eliminados los equipos de 1ª división:
Gijón, Sabadell y alcoyano. Pasando a la siguiente
fase Real Oviedo, Real Sociedad y Real Madrid de la
máxima categoría, junto con Ferrol, Badalona,
Real Valladolid, Castellón y Real Murcia todos
de la división de plata. Estos ocho supervivientes
juegan contra los ocho primeros clasificados de la máxima
categoría, que son: Barcelona, Valencia, Atlético
de Madrid, Celta, Sevilla, Atlético de Bilbao,
Gimnástico de Tarragona y RCD Español
de Barcelona.
En
octavos de final al Sevilla le toca medirse al siempre
temible Athlétic de Bilbao. El 2 de mayo se juega
en la catedral el partido de ida. El Sevilla cae derrotado
por la mínima 2-1, en un barrizal, Gainza e Hiriendo
adelantaron al Bilbao, un gol en cada parte. En el minuto
70, una gran jugada de Arza es culminada por campos
estableciendo el resultado final. El 9 de mayo se juega
la vuelta en Nervión el Sevilla supera ampliamente
en juego al equipo vasco, aunque el resultado concluye
corto para los méritos del Sevilla, el 2-0 resulta
suficiente para eliminar al equipo norteño. Ambos
goles llegan en la segunda mitad cuando el Sevilla juega
con diez jugadores por la expulsión de “Pato”
Araujo que por agredir a Gainza es castigado con 5 partidos
de suspensión. Los autores de los goles fueron
Arza y Campos.
En
cuartos al Sevilla le toca jugar frente al CD. Castellón
que había eliminado al Badalona. El partido de
ida se juega en el Estadio El Sequiol el 16 de mayo,
se adelanta en el marcador el Sevilla en un gol marcado
por Arza que aprovecha el rechace del meta Provinciales.
Un minuto más tarde empata el Castellón
por mediación de Basilio. En la segunda parte
el Castellón desperdicia el lanzamiento de un
penalti que Menargués lanza fuera. Al final del
partido dirigido por el irrecordable Sr. Azón
termina con empate a uno.
El 23 de mayo se juega la vuelta en Nervión y
el Sevilla en un gran partido barre literalmente al
equipo castellonense venciéndole por 7-0. Doménech
abrió el marcador a los 6 minutos y Mariano marca
dos goles casi seguidos antes de llegarse al descanso
Arza hace el 4-0. En la segunda parte el propio Mariano
en vena goleadora marca tres goles más para dejar
el resultado en goleada.
La anécdota de la jornada la pone el portero
castellonense Catogue, que cuando recibió en
su meta el séptimo gol se puso de rodilla debajo
de la portería rogándole a los delanteros
sevillistas que no le marcaran mas goles.
En ambos encuentros el Sevilla alinea el mismo equipo,
el formado por: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero,
Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech
y Campos. En el Castellón se alinean: Provinciales,
Mariatges, Gil, Menarques, Iturraspe, Santolaria, Tito,
Balaguer, Basilio, Pizá y Asensio en Castellón
con los cambios de Catogue por Provinciales y Roca por
Balaguer en Nervión. El árbitro fue Crespo
Aurré.
En
las otras eliminatorias, el Español elimina al
Real Murcia y el Celta de Vigo al Atlético de
Madrid, mientras que el próximo rival del Sevilla,
la Real Sociedad había eliminado al poderoso
Valencia (3-2 y 0-0)
En
semifinales otra hombrada en Nervión, la ida
se juega el 6 de junio y el Sevilla arrolla ahora a
la Real Sociedad al que derrota por un contundente 7-1.
La Real Sociedad había apeado al Valencia, sin
embargo no fue enemigo en Nervión. Campos y Doménech
marcaron al comienzo del partido y Alconero puso el
tercero poco antes del descanso. En la segunda mitad
Pineda marca dos goles más y Mariano y Arza establecen
los siete tantos, el gol del honor donostiarra lo consigue
Hériz cuando el reloj marca la hora del final.
Este partido lo arbitra el Sr. Asensi y el Sevilla alinea
a: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez,
Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
En la Real Sociedad se alinean: Galárraga, Jáuregui,
Patri, Bardají, Notoria, Urra, Ortiz, Pérez,
Díez, Hériz y Castivia.
Al domingo siguiente el 13 de junio, se esperaba ver
un gran espectáculo en Atocha, pero ambos equipos
juegan un partido mediocre y sin belleza. La Real gana
por 1-0 con gol de Díez a falta de escasos minutos
para el final. En descarga del mal espectáculo
hay que argumentar que al igual que ocurrió en
la ida la temperatura hacía estragos a esa altura
de la primavera. Fue un verano en toda España
de intensísimo calor tanto en el sur como en
el norte. El Sevilla realizó un único
cambio en la alineación con respecto al partido
de ida, Clemente suplió a Pineda. En la Real
Sociedad si hubo numerosos cambios: Bagur, Bardají,
Patri, Marculeta, Notoria, Jáuregui, Campos,
Pérez, Arguiñano, Díez y Castivia.
La
otra semifinal requiere el jugarse cuatro partidos para
dar un vencedor y por tanto un rival para enfrentarse
al Sevilla. Español y Celta de Vigo, se enfrentan
primero en Sarriá y el 1-1 queda reflejado en
el marcador al final del choque. En Balaídos
empatan a dos tantos. Se hace necesario un encuentro
de desempate. El 27 de junio se juega dicho desempate
en Chamartín y el partido termina con empate
a dos por lo cual hay que recurrir a los 30 minutos
de prórroga. Al final de la prórroga se
llega sin un vencedor por lo cual hay que programar
un nuevo encuentro para dos días posteriores
, es decir el 29 de junio, se programa un nuevo partido
de desempate en el mismo campo de Chamartín.
Los 90 minutos reglamentarios terminan con empate a
cero goles, el desanimo ya se nota tanto en los jugadores
como en los aficionados. La prórroga depara el
que el Español marcase por mediación de
Veloy, empata a los tres minutos Pahiño, y a
falta de unos minutos para el final y cuando todo el
mundo hacía cuentas para un nuevo partido, Pahiño
marca el segundo gol para el Celta y clasifica al equipo
gallego para enfrentarse en la final al Sevilla. Se
habían consumido 420 minutos para resolver una
eliminatoria.
Para
el 20 de junio se había programado un enfrentamiento
internacional entre España y Suiza que se debía
jugar en Grasshoppers, con la selección debían
jugar el sevillista Alconero y los célticos Pahiño
y Miguel Muñoz con lo cual la final de la Copa
del Generalísimo se posponía hasta la
fecha del 27 de junio, que se jugaría en Chamartín.
Los repetidos empates entre Español y Celta motivan
que se aplace la gran final hasta en dos ocasiones.
El
Sevilla afrontó la final de la Copa del Generalísimo
sin saber a ciencia cierta quien sería su rival.
Los continuos empates entre el RC. Celta y el RCD Español.
No daban un vencedor. El Sevilla de vuelta de San Sebastián
y sabedor que la final se jugaría en Chamartín,
establece su cuartel general en el Escorial y bajó
en varias ocasiones hasta Madrid para entrenar a esto
hubo de unírsele el tener que bajar también
para ver los dos partidos de desempate que dirimirían
quien sería su rival en la final.
Finalmente para el día 4 de julio se fija el
jugarse la gran final. En Chamartín se dan cita
más de 60.000 espectadores, unos 5.000 sevillanos,
alrededor de 3.000 vigueses y el resto de madrileños
y aficionados llegados desde el resto de los lugares
de España. Junto con el grupo de los sevillanos
viajaron todos los directivos con sus esposas y el alcalde
de Sevilla D. José María Piñar
y Miura, hijo de Carlos Piñar y Pickman que había
sido presidente del Sevilla en la década de los
años veinte. La final de la Copa del Generalísimo
de 1948 fue una final anómala en todos los aspectos,
en el deportivo por la forma que se había clasificado
el Celta tras jugar cuatro partidos, en lo organizativo
porque con tantos aplazamientos no se pudo evitar que
éste encuentro coincidiera con la final de la
Vuelta Ciclista a España que tenía como
meta final precisamente el estadio de Chamartín.
El entrenador del Sevilla, Patricio Caicedo se llevó
hasta el Escorial a toda la plantilla. El flamante presidente
Ramón Sánchez Pizjuan quería que
todos los componentes de la plantilla disfrutaran por
igual del éxito si se ganaba la final. Incluso
viajó hasta la concentración el “pato”
Araujo que no podía jugar por estar sancionado,
allí estuvieron: Alconero, Antúnez, Araujo,
Arza, Belmonte, Busto, Campos, Clemente, Doménech,
Eguiluz, Guillamón, Joaquín, López,
Manolín, Mariano, Mateo, Oñoro, Pineda,
Uceda y Villalonga, Manolo Pérez, el médico
Antonio Leal Castaño y el flamante secretario
técnico Ramón Encinas.
Desde
luego Patricio Caicedo tuvo tiempo más que suficiente
para pensarse que alineación sacaría ante
el equipo céltico. No obstante las dudas eran
evidentes, ya que de los dos posibles rivales: célticos
o españolistas la final tocó jugarla ante
el mejor equipo según el criterio de los técnicos
sevillistas.
Con un calor terrible para jugar un partido debido de
alguna forma por los atrasos y el tener que jugarse
fuera de la temporada y en el mes de julio, de un verano
caluroso donde los haya, el partido se programa para
jugarse a las cuatro de la tarde al carecerse en esos
tiempos de iluminación eléctrica en los
estadios. El árbitro designado para dirigir la
final es Agustín Vilalta y a sus órdenes
los equipos forman con estos once: RC Celta: Simón,
Mesa, Cabiño, Gaitos, Alonso, Yayo, Roig, Miguel
Muñoz, Pahiño, Aretío y Vázquez.
En el Sevilla se alinean: Busto, Joaquín, Belmonte,
Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano,
Doménech y Campos.
El partido comienza de una forma frenética llevando
el Sevilla la iniciativa, los delanteros blancos llegan
con cierta facilidad hasta los dominios del meta Simón,
pero éste se muestra inspiradísimo y haciendo
buenas paradas aborta todos los ataques del Sevilla.
Cuando más volcado está el Sevilla sobre
la portería gallega se produce un contragolpe
llevado por Areito y el lanzamiento de éste se
estrella en la madera, el susto es morrocotudo. De inmediato
responde el Sevilla en una jugada muy combinada entre
Doménech, Eguiluz y Arza, siendo el navarro el
que tire sobre la meta del Celta, aunque el balón
pasa rozando el larguero. No se sabe porque pero lo
cierto es que casi todo el público se pone a
favor del Celta al cual espolean continuamente. Con
éste fútbol un tanto loco se podía
pensar que cualquiera de los dos equipos podía
marcar y así sucedió. En el minuto seis
de juego Miguel Muñoz adelanta al Celta en el
marcador en un tiro que Busto no puede hacer nada por
detenerlo. Caicedo no se desespera ni mucho menos porque
conoce perfectamente a su equipo y sabía que
el encuentro no estaba perdido ni mucho menos. En el
minuto 19 un certero cabezazo de Mariano (el sustituto
natural de Araujo) pone tablas en el marcador. Con empate
a uno se llega al descanso, en la segunda mitad el Sevilla
sigue haciendo mejor fútbol que el Celta hay
al igual que en la primera parte jugadas de mucho peligro
por parte del Sevilla, pero el meta Simeón sigue
en una actuación sensacional. En el minuto 25
de juego de la segunda mitad llega la jugada que sería
a la postre decisoria, se produce un bombeo de balón
sobre la portería céltica, allí
salta a por el balón Simeón con tan mala
fortuna que también salta con él el defensa
Mesa y éste sin querer lesiona a su propio portero,
cuando el balón cae al terreno de juego allí
está la oportuna pierna derecha de Mariano para
lograr el segundo del Sevilla. Al no recuperarse Simeón
éste se retira al vestuario y su puesto es ocupado
por el medio Alonso, pero con el resultado adverso y
un hombre menos el Celta no logra inquietar a Busto
y la cosa estaba clara ir pasando los minutos y al igual
que la fruta madura con el paso del tiempos irían
cayendo los frutos. Eguiluz se convierte en la gran
figura del Sevilla y las situaciones de peligro ante
el meta céltico eran numerosas, En el minuto
75, el Sevilla sentencia el partido al marcar nuevamente
Mariano y un minuto después hacerlo Arza.
A partir de ese momento el Celta azuzado por su entrenador
el mítico Ricardo Zamora quiere convertir a su
equipo en víctima y se dedican a realizar antifútbol,
consecuencia de esto el jugador Pahiño agrede
a Eguiluz y el árbitro lo envía a las
duchas. Una vez terminado el encuentro y con el Sevilla
proclamado campeón merecidamente el capitán
Joaquín recoge la Copa de España- la tercera
que conseguía el Sevilla- de las manos del General
Franco.
Tras la final algunos medios informativos se hacían
ecos de las lamentaciones de Ricardo Zamora en torno
a que su equipo fue muy perjudicado. Estas lamentaciones
fueron contestadas por muchos periodistas principalmente
de Madrid que contestaron a Zamora que se había
visto claro que el Sevilla era muy superior al Celta
y que los “llantos” del entrenador gallego
no era más que una rabieta de no saber perder.
El que más contundente respondió a Ricardo
Zamora fue el árbitro del partido el internacional
Agustín Vilalta que manifestó en varios
periódicos: Ricardo Zamora ha demostrado que
no sabe perder y yo le aconsejo que haga menos teatro
y más fútbol, que es lo que ha hecho el
Sevilla.
En el contexto general el Sevilla hizo un gran partido,
muy estudiado por su técnico Caicedo, que puso
en práctica un sistema de control sobre los mejores
jugadores célticos a los que inmovilizaron tanto
Joaquín como Alconero, mientras que Antúnez
se encargó de secar totalmente al internacional
Pahiño no dejando que éste se moviese
a su gusto. Arza y Doménech se hicieron los dueños
de la parcela ancha mientras que Pineda y Mariano se
convertían en estiletes, motivo por el cual llegaron
los cuatro goles sevillistas.
Lo cierto es que el Sevilla se convierte nuevamente
en campeón de copa con todos los merecimientos,
dando una autentica lección de calidad y buen
juego a toda España.
SEVILLA
F.C.- Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antunez,
Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y
Campos.
RCD
CELTA.- Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos,
Alonso, Yayo, Roig, Miguel Muñoz, Pahiño,
Aretio y Vázquez.
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