FINAL DE LA SUPERCOPA
EL SEVILLA FC, SE PROCLAMA BRILLANTEMENTE CAMPEÓN DE EUROPA.
- FC BARCELONA 0 - SEVILLA FC 3
Mónaco, 25 de Agosto de 2006. Estadio Luis II de Mónaco.
ALINEACIONES:
-FC BARCELONA:
Valdes, Belletti, Márquez, Puyol, Sylvinho (Giuly, 71); Motta
(Gudjonhsen, 56), Xavi (Iniesta, 56), Deco; Messi, Eto'o y Ronaldinho.
-SEVILLA FC: Palop, Daniel Alves,
Javi Navarro, Escudé, David; Jesús Navas (Maresca, 75), Renato,
Poulsen, Adriano (Puerta, 80); Kanouté y Luis Fabiano (Martí,
45)
ÁRBITRO: Farina (Italia). Amonestó
a Sylvinho, Kanouté, Alves, Javi Navarro, Escudé y Maresca.
GOLES:
0-1, m. 7: Renato, al aprovechar un rechace de Valdés que había
despejado un tiro previo de Luís Fabiano tras una apertura de Renato.
0-2, m. 45: Kanouté;
0-3, m. 90: Maresca, de penalti.Jugadón de Puerta por la banda izquierda
entrano hasta la cocina, cuando se disponía a disparar es derribado de
un agarrón por parte de Puyol. Los jugadores del Barcelona, ni discutieron
el penalti por lo claro que fue y porque a esas alturas ya estaban totalmente
muertos.
INCIDENCIAS: Presenció el partido el Principe Alberto, los presidentes de las comunidades de Cataluña y Andalucía, así como los alcaldes de ambas ciudades. Partido dominado de punta a rabo por parte del Sevilla con un planteamiento táctico por parte de Juande Ramos que no dejó moverse a ningún jugador del Barcelona. El resultado se antojó al final corto pues en la última jugada Puertas tuvo en sus botas el cuarto gol.
"Y DAVID, MACHACÓ A GOLIAT. Samuel 1-58.
Crónica oficial de éste importantísimo encuentro copiado literalmente de la página web del Sevilla FC.
Ése es el final de una bonita historia. La alineación titular
se intuía. A poco que estuviera bien Poulsen , menudo acierto, iba a
ser de la partida. Era la primera de las incognitas. La segunda estaba arriba,
en quién acompañaría a Kanouté. Juande finalmente
apostó por la continuidad y ponía en el once a Luis Fabiano. Palop,
en la puerta, David y Daniel en los laterales, con Escudé y Javi Navarro
en el centro de la zaga, Renato, Jesús Navas y Kanouté complentaban
el once.
Desde el principio se vio al Sevilla mucho más enchufado al encuentro.
El Barcelona tenía la bola, pero los hispalenses esperaban pacientemente
su oportunidad para salir a la contra. Aviso de cabeza Luis Fabiano, pero una
excelente intervención de Víctor Valdés salvó los
muebles blaugranas. En la segunda oportunidad los andaluces dejaron las balas
de fogueo a un lado. Munición y de la dura. Contra rápida de los
nervionenses, Renato habilita con un pase interior a Luis Fabiano, el brasileño
remata con Valdés prácticamente a un metro, rechaza el portero
catalán y Renato que venía desde atrás mata el esférico
en la red. 1-0.
Al Barça no le gustaba la película que se estaba emitiendo en
el Luis II. Parecía tocado. Todo lo contrario el Sevilla, que defendía
con uñas y dientes y atacaba a deguello. En otra contra Navas la metía
en el corazón del área y allí Luis Fabiano enseñaba
peligrosamente su testa. El cuero se fue fuera por poco.
Los catalanes no inquietaron al Sevilla hasta pasada la primera media hora de
juego. Una genialidad de Ronaldinho dejó a Eto solo, pero finalmente
un zaguero nervionense taponó su remate que llegó manso a las
manos de Palop. El Barça pisaba más fuerte el acelerador, aunque
los de Juande continuaban aguantando el tirón sin sobresaltos, con oficio,
destacando la buena labor de los centrales, siempre en su sitio, tomando el
pulso al encuentro en todo momento. Palop también cumplía cuando
Eto probaba suerte desde fuera del área. Los de Juande asumían
su papel de defender a las mil maravillas.
Eran los peores momentos para los andaluces. Pero, cosas del fútbol,
al final del primer periodo el Sevilla dio otro pasito hacia el título.
Saque de esquina que rechaza Valdés, Navas cabecéa desde fuera
del área y Kanouté peina, enviando la bola a la red. Delirio en
la grada. 2-0. La Supercopa empieza a verse, a tocarse, a sentirse. Da igual
que en frente esté el supuesto mejor equipo del mundo, da igual que en
él jueguen Ronaldinho y compañía… Este es el Sevilla…
Y esa es su ley. <br><br>
En el descanso Juande movió el banco. Sacó a Luis Fabiano por
Martí. El objetivo era ganar peso en el centro del campo. Los andaluces
salían bien. Poulsen tenía el tercero en sus botas, pero demasiado
escorado a la izquierda, tardó mucho en disparar. Gudjhonsen respondía
a falta de media hora con un disparo descafeinado dentro del área…
Otra vez Palop.
Seguía el Sevilla seguro, controlando el choque. Era su partido y se
veía cada segundo, cada toque de balón, cada instante. En el minuto
65 el Sevilla pudo poner la puntilla. Renato cazaba un cabezazo de Kanouté
y con Valdés superado el brasileño mandaba con la testa el balón
fuera, rozando el palo derecho, metiéndole Puyol la pierna en la boca.
Más que con el corazón que con la cabeza, los azulgranas atacaban
y buscaban acortar distancias con empeño. Sin embargo, una y otra vez
se topaban con el muro nerivonense, liderado por un incansable Poulsen, que
no paraba de incordiar a sus contrarios. Para colmo respondía con Navas
en una contra, pero su remate era demasiado inocente y lo atajaba el cancerbero
catalán. Acto seguido Adriano se sacaba una jugada de ensueño
de la manga y otra vez más rozaba el tercero para los hispalenses. Aún
así pasaba el tiempo y los hombres de Juande seguían dando la
cara, haciendo su partido. Paso a paso, minuto a minuto a minuto, la victoria
ya se veía sin catalejo. Se confirmó en los instantes finales,
con una jugada de Puerta que acabó en penalti. Maresca lo envió
a la red como suele hacer. Con clase, sin dudas. 3-0. Luego Puerta se inventó
la jugada de la noche, pero eso era ya demasiado.
Y el reloj seguía corriendo. Y seguía. Y llegó el noventa.
Y el Sevilla se proclamó campeón. Falso, supercampeón.
La grada botaba. Desbordada estaba toda la afición. El tío, ese
tío que decía que Nervión era lo mejor, finalmente, como
ya ocurrió en Eindhoven, llevaba razón, como también reza
la canción. Cuanta razón. David se la dio. Era Goliat. Medía
mucho más. Llevaba mucho más oro en el bolsillo. Pero muchas veces
las ondas pueden más que los dólares. Y pudieron. Andalucía,
Sevilla, las ondas de Nervión, el Sevilla FC… Supercampeones.
MISCELANEA FOTOGRÁFICA